"Ciertamente meditaré en toda tu actividad, y en tus tratos sí me interesaré intensamente." (SALMO 77:12.)
EL ASUNTO de mayor importancia para quienes somos discípulos de Jesucristo debe ser nuestra relación con Dios y la motivación con que le servimos. Hoy día, no obstante, casi todo el mundo lleva una vida tan ajetreada que no aparta tiempo para meditar. La gente centra su existencia en intereses materiales, el consumismo y la búsqueda ciega de placeres. ¿Cómo podemos evitar un proceder tan vano? Todos los días destinamos cierto tiempo para comer y dormir, lo cual es imprescindible; del mismo modo, debemos dedicar tiempo a meditar sobre las actividades de Jehová y su trato con la humanidad (Deuteronomio 8:3; Mateo 4:4).
2 ¿Apartamos algún momento para ello? ¿Qué significa meditar? Se ha definido meditar como "reflexionar o pensar sobre algo o alguien de manera profunda y cuidadosa", y reflexionar, como "pensar o considerar despacio o con detenimiento". ¿Qué relevancia tiene esto para nosotros?
3 En primer lugar, debería recordarnos lo que el apóstol Pablo le escribió a su consiervo Timoteo: "Mientras llego, continúa aplicándote a la lectura pública, a la exhortación, a la enseñanza. [...] Reflexiona sobre estas cosas; hállate intensamente ocupado en ellas, para que tu adelantamiento sea manifiesto a todos". En efecto, se esperaba que hubiera adelanto y progreso, y las palabras de Pablo establecían una relación directa entre reflexionar sobre asuntos espirituales y adelantar. Lo mismo es cierto hoy. Para tener la satisfacción de progresar en sentido espiritual, hemos de ‘reflexionar’ y ‘hallarnos intensamente ocupados’ en asuntos relacionados con la Palabra de Dios (1 Timoteo 4:13-15)
4 Seleccionar el mejor momento para meditar depende del horario de uno y el de su familia. Muchos hermanos reflexionan sobre un texto bíblico por las mañanas cuando leen el folleto Examinando las Escrituras diariamente. De hecho, los 20.000 trabajadores voluntarios de los hogares Betel por todo el mundo comienzan el día con un análisis de quince minutos del texto diario. Aunque solo unos pocos miembros de la familia Betel ofrecen comentarios cada mañana, el resto reflexiona sobre lo que se dice y se lee. Otros Testigos meditan sobre la Palabra de Dios de camino al trabajo, mientras escuchan las grabaciones en casete de la Biblia y de las revistas La Atalaya y ¡Despertad!, disponibles en varios idiomas. Muchas amas de casa lo hacen cuando atienden las labores del hogar. En realidad, todos ellos imitan al salmista Asaf, quien escribió: "Me acordaré de las prácticas de Jah; pues ciertamente me acordaré de tu maravilloso obrar de mucho tiempo atrás. Y ciertamente meditaré en toda tu actividad, y en tus tratos sí me interesaré intensamente" (Salmo 77:11, 12).
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